Agujetas amarradas Ahora si le haré caso a mi mamá, se los juro, se los prometo, la razón se las voy a contar. Me llamo Rodrigo y mi historia les contaré, todo comenzó cuando mi mamá en la puerta de la escuela me dejó -- ¡Rodrigo amarra tus agujetas! —ella muy preocupada gritó, yo asistí con la cabeza y corriendo subí las escaleras a mi salón, pero, la directora me detuvo y me dijo: --¡Rodrigo amarra tus agujetas! — y entonces rodilla al suelo hice un nudo rápido y ciego, me puse de pie y lentamente llegué a mi salón, ahí estaba Adriana la niña que me gusta y con cara de tonto avancé para saludarla, me quedé con las palabras en la boca pues, pisé mis agujetas y me caí, apenado me levanté y me senté en mi lugar sin decir nada. Al llegar la maestra nos dictó varias palabras y al pasar por mi lugar expresó -- ¡Rodrigo amarra tus agujetas! — y yo solo me agaché para disimular, sin embargo, mi amigo Roberto me habló y ya no me las amarré. Llegó la hora de Educación Física...